miércoles, 24 de febrero de 2016

REGRESO A LA CHACRA


Esperar que algún camionero
lo aproxime.
Puede ser.
Sentado en el puentecito semirroto
al borde de la carretera.
Pueblo Bonilla no está lejos.
Pero tengo un cansancio de buey
que soltaron del yugo.
Me duelen los zapatos ni qué decir
Los pies.
A propósito, me habló un muchacho
en el Bar Guillama. Resulta que trabaja
en el Circo “Pensado Hermanos”,
y me ofreció charlarle al dueño
para que me incluyera en el elenco.
¿De qué? –le pregunté-.
–De lo que fuera,- me contestó, –el asunto
es volarse de estos pueblitos miserables…
Tal vez lo haga. O tal vez no…
Me va a ser duro, separarme
del grupo de muchachos del Liceo.
Por mi familia, no lo creo, será una boca
menos para alimentar. Veo
el maizal de nuestra chacra
que parece un mitin de espantapájaros.
Vamos a terminar comiendo tierra
como en aquella película de China
al borde del S.XX.
¡Y ese camión que no aparece!
Le dejé a Benavides unos poemas que escribí
hace poco. Tal vez le gusten.
Tal vez no… ¡Ese camión invisible!
Caminando, no llego ni al Tranqueras.
Ahí viene uno: ¡Compadre!, ¿me arrima a Pueblo Bonilla
–Muchas gracias! Este calor
me tiene mal. Le agradezco su ayuda.
¿Va a la Capital? Ah, no,
A Paso de los Toros ¿Son corderos?
Se los huele.
(Bueno, me espera el Circo
“Pensado Hermanos”. ¡Quién sabe si no termino
Equilibrista!)

Reflexiones de Pedro Agudo, imaginadas por su amigo W.Benavides.
Publicado en Periódico de poesía

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