Me he sentado a tu lado, colgué en tu mirada, mi desdicha, como un manto sagrado de un febrero que alimento ese destino sin mañana. Las palabras se diluyeron, cual viento que acaricia la soledad de nuestros besos, besos que han reclamado nuestros labios, Y, nos; hicimos olvido.
Seguimos amando, otras mentiras. También; esos caminos que van guardando esos andes conocidos, en una tarde de domingo.
Felipe Sánchez Gonzáles -Perú-
No hay comentarios:
Publicar un comentario