viernes, 5 de febrero de 2016
PAREDES MUDAS
En la morada aquella, ciega de voces,
de insomnios y plegarias los ancestros gimen,
donde una vez lloraron las guitarras penas y glorias
y se quejaban los violines desgranando lágrimas sumisas
el silencio se desgarra en devocional destino...
Si vienes tarde con los vientos del otoño
sabrás porqué mis manos se han enfriado
en el último renglón del libro de los tiempos
al escribir el verso entumecido del dolor de tanto invierno.
Quise sellar tu nombre del tintero
de mis venas con tinta de la sangre flagelada...
Pero ya no había color ni olor a glóbulos vibrando.
Sólo hierro y sal de muerte en los poros prevalecen.
Todo se había borrado con el tiempo,
las paredes parecían páginas con historias distintas
de ancestros diferentes que aplaudían sus memorias
de silencio donde tu nombre y el mío presagiaban
un camino paralelo al tiempo y al olvido.
Todo quedó esculpido de polvo y tiempo
en aquellas paredes grabadas de los mitos de fábulas
y ancestros, de imágenes y rosarios desgastados
de cópulas prematuras y llantos de placer
de oraciones mudas que mis manos no alcanzaron a escribir.
Esa noche perdí el rumbo de la prosa que sería
la historia de tu vida desgarrando mi destino...
Ricardo Flores Joya -El Salvador-
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