Los amaneceres sombríos de mi patria
descuajan la piel, arrugan el alma
desangran los caminos
hacen llorar a las viudas
el invierno agobiante de mi patria
inunda de maldad la mente
arrastra la vida
flota el genocidio en briosos
torrentes sin rumbo... sin fin
los días soleados de mi patria
creman la paciencia
vuelven mustios los campos
derriten el aroma de las flores
los ríos, mares, valles y montañas de mi patria
son naturaleza herida, muerta, contaminada.
De coca, amapolas y minas sembrados
con sangre de inocentes irrigados
de cadáveres torturados y putrefactos
y cuerpos desvencijados y aserrados
las noches aterradoras de mi patria
oscurecen el destino, cegando futuros
violentando con desidia
hogares dormidos en la nada
y estómagos hinchados... preñados de miserias
la esperanza de mi patria
es un brioso corcel alazán
devorando praderas, sin fuste,
sin cincha que lo amarre
ni amo que lo encadene
Del libro Poemas malditos, versos irreverentes y sin pelos en la lengua de Felix Manzur Jattin
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