Bernardo García (el hijo)
igual dice adiós al mundo
y el vacío es tan profundo
que enmudece el crucifijo.
Por lo puntual, por lo fijo
siempre tuvo mi amistad;
porque en su puntualidad
no cabe un punto de duda
así será cuando acuda
a verse en la Eternidad.
Francisco Henríquez
Publicado en Carta Lírica
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