¿Y qué fue del amor bella señora,
cuando los años detener no puedes
Y altiva y seria dejas los placeres,
a Venus la impasible vencedora?
Al perderse en el tiempo los abriles
Que se fueron cual flechas disparadas,
de la mano invisible del destino
Serena madurez llegó a su turno;
Y te encontró guardada y con defensa
Y con la dulce paz de tu alma inmensa,
las mieles del placer dejaste al mundo.
Ha llegado el minuto equidistante
Entre la juventud y tu hermosura;
De tus encantos un sutil tesoro
Que más parece juvenil ternura,
o del otoño sus matices de oro.
Te vi crecer mirando embelesado
Cual diosa Juno que llegó a Citeres;
y mi recuerdo con fervor te nombra
Mientras en sueños llego hasta tu sombra,
Y agítanse apacibles mis quereres.
Si bajaras por fin de tu atalaya
te cubriría de fragantes flores;
Y al subirte al regazo de las diosas
te daría el mejor de mis amores,
para ti la más bella de las cópulas.
Luis Duque
Publicado en Rick´s café
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