No sé lo que está pasando
mis ojos no ven la luz
me cegó tu cuerpo
y ciego yo quedé.
Cuando recuperé la visión
estaba solo en la habitación.
Tú ya no estabas allí
solo quedaba el olor de tu perfume.
En silencio te fuiste dejándome solo
sin importarte mi ceguera
porque mis pesares no te importaban,
o porque pensabas que fingía
para retenerte a mi vera
hurtándote tu libertad
a la que no pensabas renunciar
ni por mí ni por nadie.
No sé si volverás. Yo te espero
porque el olor de tu perfume
anima mi corazón adormecido
y lo hace vibrar salvajemente.
JOSÉ LUIS RUBIO
No hay comentarios:
Publicar un comentario