En una pequeña región vivían varios hermanos, por ironías de la vida, no todos tenían las mismas oportunidades y el amor que no pudo contenerse llegó a visitarles...
Después de un tiempo el hermano menor se casó, con tan mala suerte que él y su mujer enfermaron, sin más opciones pidió ayuda a sus "amigos" y hermanos pero éstos con arrogancia le respondieron que no era su problema y que para que se andaban enfermando...
Pasaron los días y una noche la muerte tocó a la puerta llevándose consigo a aquella pareja de enamorados. Al día siguiente corrió la noticia por todo el pueblo y se hizo los preparativos para el entierro,¡aquel lugar se llenó de amigos! Sus hermanos lloraban, eran imparables los lamentos...
Sobre aquel ataúd estaba lleno de flores, todos tomaban café, comían platillos predilectos, desde un rincón de la casa se escuchó un estruendo y una voz de ultratumba pregunto: "¿POR QUÉ LLORAN HOY, SI YA ESTAMOS MUERTOS?
¿PARA QUE TRAEN FLORES?
¿POR QUÉ NO AHORRAN SUS LAMENTOS?
YA ESTAMOS BIEN, SE ACABÓ EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO.
De aquel lugar salieron muchos corriendo otros cayeron desmayados y sus hermanos por fin comprendieron que de nada sirve el dinero cuando no se le da utilidad a tiempo.
Mía Yamileth Martinez -Honduras-
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