jueves, 25 de febrero de 2016

EL DELITO DE AMARTE


Si es un delito amarte
que me encierren tus brazos
en su cárcel de placer,
para abrir mi corazón
a la sensibilidad de tu alma,
buscando la tranquila calma.
Tu mirada tiene hechizo,
y el fuego de tu carne embruja,
cuando se rompen tus corpiños al amar
y ansiosa respondes con tus labios
al beso acariciante, que tiembla
y estremece con su ardiente fuego,
que pasa a ser el Sol que calienta
la fuerza escondida que en mi existe,
que a pesar de su inmensa luz
la vence tu espléndida frescura
cuando tus sueltos cabellos
despiertan la delicia y el placer
del nacimiento de tus senos,
dos rubíes palpitantes y de vivas tentaciones,
tallados con la mano del deseo.
¡Qué mujer! Pasión le sobra,
hermosa y soberana,
es toda una verdad desnuda
que enciende la sangre
en el lecho misterioso de su vientre
cuando muestra y agita
sus carnes de ansias muchas
para que Cupido muestre erguido
su delicada flecha, buscando herir
con un amor profundo
las cortinas de tu Cielo iluminado.

Ysidro Parra -Venezuela-

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