La distancia se asemeja al sonido del silencio
en las propias alas del colibrí, que de flor en flor va
muy parecida al viento que tu rostro toca
y te recuerda en tu piel mis labios al amanecer.
Muchas veces la distancia es como arrullo
demasiadas veces es como sentimientos de llantos
otras simplemente como caminos dibujados sobre el mar
pero siempre la distancia nos aleja y nos trae a la realidad.
No podré tocarte jamás, aunque te sueñe
ni podré palpar esos tus labios carnosos tan míos
no habrá madrugadas de piel en piel hasta el amanecer
me quedaré en silencio donde solo mis letanías me escuchen!
Me volveré paz para que la calma no me ahogue
para que mi tristeza no se vuelva una roca en mi ser
y el recuerdo me arrastrará hasta donde nunca me sientas
cuando se acaben mis letras mi paisaje ni brillará más...
Humberto Larreal Boscan -Venezuela-
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