Son esas sensibilidades que fácil tocan la piel
que sin querer las palabras vulneran el sentir esperado,
pero, para ello está el abierto corazón,
ese corazón del entendimiento, de la bondad e indulgencia
que pronto, esas palabras, se convierten en versos.
Esa sensibilidad nacida de entrañas
escrita en un poema o canción
que salen en los rosarios de suspiros
causan heridas sin su rezos.
Esas sensibilidades son, en ocasiones, como dagas
que traspasan por los resquicios
de mi fracturada techumbre
que el viento a mis letras exilia al azar.
Esas sensibilidades
son como el indómito mar que a las playas ahoga
en los silencios de tu infernal dolor de una noche.
Pero llegarán siempre a tu faz, ofrendando mis labios a la plegaria,
los novicios soles y tendrás tu aire dado por las flores
que atemperarán las brisas que te rodean
y colmarán de perfumes esas palabras que llegarán al alma
de mis… sensibilidades.
Jorge Mariano Camacho Sarmiento -Colombia-
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