Se refugió la perinola de tus pretensiones
en el cuchitril de mi indolencia
halló la calefacción exigua
que dejaba en la almohada mi cabeza
Tus pajarracos veraniegos revoloteaban sin cesar
excitadísimos por lo que caratulaba devaneos
por tanta piel quemada
que no pestañas
Me arrojé a mis brazos
cuando supe en lo hondo
que maltrecha y dormida me esperabas
para seguirla
todavía.
Del libro Obras completas en verso hasta acá de ROLANDO REVAGLIATTI -Argentina-
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