Revélate en un máximo frenesí de valentía
y demanda a la dulzura un sinfín de
favores.
Revélate con una luminosidad
extraordinaria.
Exhibe sin prejuicio tus necesidades
infinitas.
Con un exultante llanto a una abatida
sonrisa,
confiésate sin dudar y dime que me
extrañas.
Revélate en un océano de alegrías eternas
y déjate impulsar por corrientes de
ensueño.
Que un dulce sortilegio sea tu único dueño
y los vientos de ilusión inflamen tus velas.
Revélate en el sentido amplio de la
palabra.
Haz ostentación del sentimiento sin
orgullo.
Con un dulce grito o un generoso
murmullo,
confiésate sin titubear y dime que me
amas.
Miguel Alfaro Corzo
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