Alguien cantaba una serenata,
en lo apacible de la noche
y un corazón se enamoraba,
y de su boca salía un suspiro,
de aquella voz que le llegaba al alma.
Sentía una pasión desenfrenada,
que recorría todo su ser, porque lo amaba,
y guardaba el secreto debajo de la almohada,
no lo podía ocultar en el brillo de su mirada.
Era muy joven para entender las cosas...
y aquel hombre no era un muchacho....
era un don juan de mil batallas...
que repartía su amor en las barriadas.
No es el amor lo que se entrega sin pensarlo,
es la dignidad la que se pierde
y en un momento fugaz... todo acaba..
ya que tu virginidad jamás se recupera...
Andres Fernando Payan
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