Podemos llamarlo de muchas maneras.
Incluso el nombre robarle.
Otros ponerle.
Disfrazarlo y olvidar
el tema de la canción.
Podemos llamarlo de muchas maneras,
pero como único vivirlo, soñarlo.
Solo llorar, si muere.
Si muere, si cede
al tedio, al sopor.
Podemos llamarlo de muchas maneras.
Fingir que no existe.
Que somos inmunes.
Que en nuestro vocabulario
no existe, ni jamás existió.
Pero como un dios terrible
como un dios celoso
sus cuentas lleva.
No lo olvides: recuerda.
A mí se me olvidó.
Raúl Sánchez Alegría
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