martes, 20 de octubre de 2015

VACILACIÓN DE LOS ÁRBOLES Y DE LOS MUERTOS


a Amalia Rodrígues

no me dijeron que hacía frío
que apenas se sostienen mis oleajes de fuego
aquí donde mis días contados yo canto
en el frío brillante
mientras se están moviendo nuestros nombres
hacia el fondo
a medianoche
el mar se acuesta sobre mi rostro
mis viejas alas negras
me dijeron que aquí no he llegado
que deambulo con la cabeza decorada
por el sollozo de mi reino
desde que me sentaron en las rodillas de la luna
frente al mar
para que yo cante hasta que pueda
hasta que nadie me encuentre
en el precipicio de mi voz
hasta que apoye sus profundas alas
mi corazón

Del libro “Canción del precipicio” de Dolores Etchecopar -Argentina-
Compartido por Rolando Revagliatti

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