ORIGINAL
Gira, no gira / I
Ella gira y gira sobre sí en la plaza. Como si no fuera una mujer. Como hacen las niñas pequeñas. Él, que no gira, la observa perplejo.
Han discutido. Él defendía su tiempo, e incluso los huecos de su espacio. Ella enmudeció y se puso a girar. Él teme que ascienda cual esos tornados que regresan a su origen.
Desea pedirle que se detenga, y no lo hace porque ella parece tan desasida, tan absurdamente feliz excluyéndolo. Él comienza a marearse. Siente que se va a caer como si fuera el trompo, como si fuera el eje de la ruleta. Hasta que, en efecto, cae. Y ella gira, gira, gira y desaparece. De la vida en común, desaparece.
MODULACIÓN
Gira, no gira / II
Ella gira y gira sobre sí en la plaza. Como si no fuera una mujer. Como hacen las niñas. Él, que no gira, la observa perplejo.
Han discutido. Él defendía su tiempo, e incluso los huecos de su espacio. Ella enmudeció y se puso a girar. Él teme que ascienda cual esos tornados que regresan a su origen.
Desea pedirle que se detenga, y no lo hace porque ella parece tan desasida, tan absurdamente feliz excluyéndolo. Él comienza a marearse. Siente que se va a caer como si resultara ser el trompo, el eje de la ruleta. Y ella gira, gira y pareciera que va a desaparecer. De la vida en común, desaparecer. Él
tiene un recuerdo, la conoció cuando bailaba sola y giraba.
Impresionado por su vitalidad se le acercó con una copa de vino. Ella se inmovilizó. Y compartieron a sorbos aquel aroma de duendes terrenales, aquel sabor de poderío. Ahora él la deja en la plaza como si desistiera, como decidido a olvidarla.
Cuando regresa con una copa de vino y se la brinda, el tiempo parece detenerse por la tensión. Pero no, late cuando ella torna lento su girar hasta que toma la copa en su mano y bebe.
Del libro CADA GOTA DE AZOGUE ACERCA EL MUNDO de
FRANCISCO GARZÓN
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