martes, 5 de agosto de 2014

TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS


Las sombras iban ganando poco a poco terreno a la luz mientras el bosque recibía los últimos rayos cálidos del rojo crepúsculo vespertino.
Un cayado llamaba a la puerta del único caserón a la vista en aquella espesura, ubicado en mitad de un
apacible llano ajeno a la bestialidad de su cercana fauna nocturna.
—¿Quién se ofrece? —preguntó una voz abriendo la pequeña ventanita del portón que servía de mirilla.
—Un pobre viajero que necesita la comodidad de un lecho para pasar la noche.
—Aquí no hay sitio pobre viajero — respondía el dueño de la casa tras mirar de arriba abajo a su inoportuno visitante y comprobar por su aspecto que no podía ofrecerle nada bueno.
—Se lo ruego señor, déjeme pasar, necesito entrar en calor.
—Solo tenemos dos habitaciones y una es de mi señora y mía; en la otra, duerme nuestro hijo, que es pequeño y muy delicado como para compartir noche con un mugriento viajero que a saber que males trae consigo.
Y diciendo esto cerró su mirilla sin quedarse a escuchar más súplicas.
«Ojala nuestro hijo fuera alto y fuerte» pensó mientras encendía los candiles.
Mientras la noche y su creciente fría brisa llegaban, el viajero se quedó esperando en la puerta de aquel caserón. Al pasar una hora, se acercó a la ventana de aquella pequeña habitación donde un chico dormía plácidamente y susurró…
—Si tan delicado crees que es, aquel al que tanto debes proteger, yo te daré un vástago fuerte, indestructible y de una brillantez inerte. Nunca más tendrá hambre, ni frío, no sentirá tristeza, ni
crecerá con brío; pero guárdalo de los vecinos ojos pues si bien hoy es tu hijo, mañana de todos será el antojo.
A la mañana siguiente un ahogado grito materno despertaba al dueño del caserón, que al ir en ayuda de su esposa, descubría a esta sosteniendo la sábana del lecho de su hijo, que resplandecía iluminando toda la estancia como si de un pequeño sol se tratara, de cálido y reluciente oro de los pies a la cabeza.

Rafael J. Sánchez Rivera (España)
Publicado en la revista digital Minatura 125

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