domingo, 3 de agosto de 2014

OMBLIGOS QUE DUELEN


Agudo dolor
de flores que se mustian
en el laberinto de las palabras
vestidas de chocolate:
nadie
repudia su ombligo redondo
para oler
en los besos cansados.

Perplejidades de voces
que navegan distancias de hierro
desde el púlpito
de la verdad inamovible:
nunca ya
el ombligo se hace discurso
de caricias eternas.

Ombligos que duelen
en el cansancio de una lejanía
que se retuerce próxima:
caminos que repiten hastíos,
hastíos que se convierten en fugas...

Luis E. Prieto
Publicado en el blog escribidor

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