Cuando el mundo empezó a dolerme
descubrí que la única respuesta era ser libre.
Me volví tan señaladamente impropio y distante
que mi mera existencia empezó a ser una acto
de transgresión para algunos
y hasta de subversión para otros.
Resultó
que todos
me miraban
como de desgobierno
cuando yo sólo hablaba de libertad.
Ahora, ellos elogian a los gritos
la transitada
¡ libertad !
Mientras regreso
de un fatídico exilio del verbo
desmenuzado
feroz.
JUAN DISANTE
Publicado en el blog verbosamudez
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