ESTANCIA EN HOMENAJE A GARCILASO DE LA VEGA
Corrientes, aguas puras, cristalinas
de esta playa estival donde anduvimos
por la orilla en lentísimo paseo.
La brisa dijo lo que no dijimos
y entendieron las horas vespertinas.
La terraza del bar. Calor. Sesteo
de un rato. Fue recreo
a mis mendigos ojos
tus ligeros sonrojos
cuando, turbada tú, te pedí un beso.
(El calor más tirano, más espeso.)
Agotamos después, Elisa, el día
y yo no guardaré de todo eso
"sino memorias llenas de alegría."
Juan Mena -San Fernando-
Publicado en la revista Arena y Cal 210
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