Seres abnegados
que en el transcurrir del tiempo
con paciencia y gallardía
muestran la ternura de la mirada
que inquisitiva se mantiene
en aquellas esencias inquietas
ávidas por aprender
y en ellos puedan florecer
inquietudes del alma
alegrías para el mañana.
Ráfagas del espíritu que se entrega
no importando tiempo ni la distancia
en caminos inciertos
lo único que les mueve
rostro de sorpresas
ojos que vislumbran
nuevos horizontes
aprendizajes tenaces.
Degustándose en las satisfacciones
concediendo conocimientos
guardados en la historia
de aquellos sueños.
Pocos son los realmente llamados
maestros en esencia
que viven en plenitud
cada día ávidos de cultura
para trasmitirlos
al confín de las estrellas.
Portadores de las llaves
ilustración satisfactoria
buscando la grandeza
que la humanidad atesora.
Sandra Méndez -Guatemala-
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