A Majda Meskrot
Al son y al tono del Destino,
-Grandiosa obra etérea-
Bella muchacha surgiste.
Con amor acendrado,
Proyectaste tu luz verde
Sobre mi cansado cuerpo.
Fieros combates, luchas encarnizadas
Y sombras sonoras
Erraban sin ponientes y sin levantes;
Y constantes inquietudes
Yacían en un ponto;
Un ponto de mutismo amador.
Al son y al tono del Destino,
-Grandiosa obra etérea-
Bella muchacha surgiste.
¡A Dios doy gracias…
…Gracias sean a Dios!
Rachid Boussad
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 35
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