Tiemblo y sé que me espera la noche;
a la hora de las diez habrá compás de jaleo,
gemirá la guitarra su llanto en derroche,
del júbilo tus pasos harán vibrar el tablero
Será de recuerdo y de nostalgia la canción,
la mezcla del ayer y la sortija del mañana,
no importa si será para la aurora temprana
a la hora de las diez habrá compás de jaleo,
gemirá la guitarra su llanto en derroche,
del júbilo tus pasos harán vibrar el tablero
Será de recuerdo y de nostalgia la canción,
la mezcla del ayer y la sortija del mañana,
no importa si será para la aurora temprana
que solo dura como el anhelo de una oración
Después del bolero y la guitarra que gime,
el tableteo de un flamenco se agita
desesperado en su angustia que grita
un andaluz que sus palmadas deprime
La gitanilla, paraliza el sudor de mi piel
de su cadencia en su cadera y cintura,
mi voluntad se pierde, agoniza sin mesura.
La noche que se va y con ella que se acaba la miel.
Después del bolero y la guitarra que gime,
el tableteo de un flamenco se agita
desesperado en su angustia que grita
un andaluz que sus palmadas deprime
La gitanilla, paraliza el sudor de mi piel
de su cadencia en su cadera y cintura,
mi voluntad se pierde, agoniza sin mesura.
La noche que se va y con ella que se acaba la miel.
RICARDO FLORES JOYA -El Salvador-
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