Cada día en la agonía de tus besos muero
la muerte es mía, la agonía es tuya,
la brisa, trae un aroma a tu cuerpo,
pero todo es distancia, sólo hay silencio.
se siente un fuerte olor a olvido,
¡Mentira…jamás me has querido!
¡Pero qué reclamó, si nada tengo
nada es mío, todo fue un sueño!
Aprenderé amarte en esta soledad
al fin y al cabo es mía y nada más,
al fin soy prisionero de mi libertad
libre en la prisión de los recuerdos,
¡Adiós! No hay tristeza, no hay dolor
así como llegué… me voy…!
¡Adiós! Hoy he muerto, para ti
no me busques que no estoy…!
Adrian de los Santos Mórelo C -Colombia-
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