jueves, 21 de enero de 2021

EL FUEGO DE LA CONSISTENCIA

 

Hubo un tiempo en que todo era sombra, yo también lo era.

Ella dijo mi nombre.

Fui palabra nueva, cuerpo deseado.

Hubo días en que todo era adverbio sustancial 

/hasta que llegó también el adjetivo.

Los días acabaron y llegaron las desoladas noches

la profunda tristeza, la efímera risa, el silencio constante…

Hay momentos en que soy la palabra no dicha

como este poema exiliado que el mundo no oyó

como ese punto final que me niego a poner

y que tal vez muchos marchantes pongan por mi

algunos lustros arriba.

Habrá tardes en que mi nombre será la palabra 

/que brota del prado

cuando la sombra del árbol sin hojas domine

sobre el camino que esconde la huella de la niña sangrante…

De cualquier forma, en cualquier boca, por cualquier medio

como sonido profundo que se llevan los vientos

o símbolo tallado que se oxida en la aren, eso soy:

La clave cifrada que unos pocos entienden

la placa de mármol tallada en las lenguas

que el mundo no escucha

Eso soy: El jarrón agrietado que se humedeció 

/con el llanto y se forjó entre las bombas

la palabra que descubre las ruinas y que perdura 

/en el ocaso del tiempo

las olas del mar como voces forjadas susurrando 

/tu nombre a los hijos del viento.

Eso soy: La patria milenaria que todas las noches agoniza 

/que todas las mañanas se levanta.

 A MahmudDarwish

OMAR GARZÓN PINTO

Publicado en portal cultural Quira medios


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