viernes, 27 de noviembre de 2020

EN EL TRIGAL

 

Un fuerte olor les rodea.

Es el penetrante perfume 

del trigo en sazón

que se va pegando

a sus desnudos cuerpos.


Es un perfume que el viento 

lleva y trae y que no se deja

embotellar.


Un perfume que de noche 

desaparece en las sombras

y no regresa hasta que el sol

aparece de nuevo en el horizonte.


Ellas, que hoy están, desnudas en el trigal, 

posiblemente mañana

ya no huelan el salvaje perfume

que esconde cada uno de tus granos.


Pero, tal vez, en sus cuerpos,

el perfume siga presente,

muy presente, sin que consigan

desprenderse de él.


JOSÉ LUIS RUBIO


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