El espejo de agua de mi alma,
se refracta en la luz de mi conciencia,
en la mística luz de mis amores,
que desgranan su mirar sobre mi ría.
Inefable letanía de colores,
se vislumbra en la oración de
mis albores.
Nacidos mis amados en la senda escondida,
y en la aurora iridiscente del destino,
han sembrado en la boreal de mi pupila,
el axioma de mi dicha consabida.
Colmada del amor y las caricias,
he andado descalza por los cielos,
empapada del crepúsculo amoroso,
me revisto del color de mis visiones,
ataviada en un follaje de ilusiones.
Me han amado los amores de mi vida,
y en la entrega de mi amor, con osadía,
de hinojos doy las gracias cada día.
Solo he cambiado mi alma por amores,
por los amores y la luz,
del príncipe de mi abadía.
Hortencia Aguilar Herrera -México-
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