miércoles, 22 de agosto de 2018

POETA PEATÓN Y DE POLVO


La casa era pobre.
La cocina era caliente.
Techo de lámina
mesa pequeña
comida a veces ausente.

-Pero de la ventana un
pájaro radiante y
amarillo siempre
asomaba
nunca faltaba a las
citas-

Las cortinas eran
viejas duras roídas.
El baño era pequeño
puerta de madera
ventana pequeña.

-Pero también un ave en
forma de sol
tocaba de este lado
los cristales -

Mi cuarto era pequeño.
Techo de lámina.
En verano el sol
sofocante.

En otro cuarto dormía
mi madre mi hermana.

En este cuarto dormiamos
-Yo- y mi hermano.

-Pero de la ventana
del cuarto siempre
había un árbol verde.

Un árbol verde
asomaba vigilante
hacia virajes con sus
ramas
se llenaba siempre de
pájaros
y en primavera de flores
de cantos-

Mi madre nos cocinaba sopa
frijoles migas a veces
solo tortilla a veces
nada.
Los muebles eran
heredados.
Una estufa guinda en
donde en los
inviernos pasaba
tiempos muertos
parado a un lado
de su mecha celeste...

Aún la conservo y
en cada invierno
sentado a un lado
recuerdo los
inviernos crudos las
imágenes de antaño y
las lluvias
torrenciales de afuera
cuando en el tocar del techo
laminado era un cóctel preparado
de timbales
acompasados duros
a veces suaves
a veces fuertes.

-Pero allá en lo alto
se escuchaban tones
grupales a veces leyendas
a veces oía caballos pasando
guerras de jinetes, espadas y sables
a veces música perfecta
a veces voces que me contaban-

Mi madre trabajaba la
semana más de diez horas
a veces también los fines de semana
en un taller de costura de un pariente
lejano...

¡Hilando!, ¡Hilando!...
Día a día...
Noche a noche...
Y la vida y sus horas
a ella la fue poco a poco deshilando.

En la escuela
era inquieto.
Yo y mis hermanos
cursabamos quietos
yo con alguno de los zapatos
abiertos
que algún pariente
me regalaba.

Sin lonche
en la escuela
me estaba solitario
en una banca
veía a los ñiños jugando...

-Pero de la ventana del
salón de la escuela
el resplandor
amaneciente
el cerro de La Silla
el pajaro aro de fuego
asomaban.

De la ventana
del salón alto
los pájaros me cantaban
epifanías secretas
creo que un hada poética
los mandaba
creo que un hada poética
de los árboles me chistaba
creo que un hada formal
vivió entre sus ramas
y en las mañanas
asoma su rostro -

Hoy vive conmigo
la vieja casa
de la calle Tacuba
horadara en polvo...

¡Yo peatón
cruzo la calle!
En donde estuvo la casa.

¡Yo peatón!
¡Yo Poeta!
Me lleno de adentro de los ojos
y del pecho
de aquel polvo.

(Fragmento) De poemas de la calle Tacuba de Saul Ponzio Ibieta -México-

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