viernes, 10 de agosto de 2018
PALESTINA
Nació cuando la patria moría
agonizaba la tierra sus últimas lágrimas
espejos eran el cielo y las aguas
espejos de un pueblo reflejado en sí mismo
resistía y las obras edificadas durante milenios
piedra con piedra
manos con manos arrugaban la tierra
con tierra amasaban la tierra con agua
semilla dejaron en la tierra
brotaría cien años la tierra vivía
no estaba muerta era el sudor de la sangre
era el amor escondido entre el barro y la sangre
entre los niños que nacerían y el cuerpo del hombre
hecho hombre
lanzaría al viento la espada
abriendo los surcos
abriendo lo que les pertenecía
que el dios del cielo les había otorgado
Gonzalo Suárez
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