Es una mujer paciente,
a los niños les sigue la corriente,
jugando igual que ellos
incluso tirándose de los cabellos.
Juegan al caballito
yendo muy despacito,
no fuese que resbalara
y con una piedra topara.
De tanto en tanto, descanso
de tanto hacer el ganso,
a repasar las lecciones
para atender a razones.
Ellos, se quejan
ella les demuestra,
que jugando se aprende
una lección que no se entiende.
Cada día la misma rutina,
aunque por las mañanas,
visita la cantina,
para tomarse un buen refresco
y le dé un aire grotesco
para enseñar a esos niños,
siempre con cariño.
La brisa de hoy, es tentadora,
para cansarlos, hasta última hora,
los padres le estarán agradecida,
ya que el sueño, lo cogerán en seguida.
Ahora regresa a casa,
a ver a su pareja,
mientras camina ella repasa,
algo que la deja perpleja,
y es un gran cantidad de dinero,
por haber tratado con esmero
y cuidado, de esos niños,
aplicando el mejor aliño
un paciente y rebosante
cariño.
Es una mujer paciente
de semblante,
sonriente.
JAUME ALEGRE LASTERRA -Barcelona-
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