No me va la soledad, ya sin motivo,
mirando ser feliz, como testigo,
Buscando tu encanto, en el latido
¡que arde! por ver caer, a tu vestido.
No me va la noche quieta, en mis sentidos
que se afanan en escribir, lo reprimido
atestiguando, que el amor, te es merecido
¡No me va tu ausencia, sin sentido!
¡No me va, la esperma, sin tu gemido!
Guillermo Sánchez
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