La mitad de Amor que me faltaba,
las migajas dulces de bienvenida,
llegaste sin adiós, tal vez volabas,
renacemos así, volvemos a la vida.
Me convenzo que todo es incierto,
en nuestra mañana nada es igual,
las promesas se las lleva el viento,
Solo es Amor, sin nada que hablar.
Orgulloso del roce con tus manos,
amo tu mirada y tu alma de coral,
aposté a tu alma y así es, yo gano,
ganamos los dos el amor celestial.
Así sabrás, el amor no es tormento,
es tan tierno como espuma del mar,
como tus miradas y tu sentimiento,
de verde azul en tus cielos de coral.
José Rafael Díaz -Puerto Rico-
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