lunes, 20 de agosto de 2018

LLUVIA DE FEBRERO


Era una noche,
Maravillosa e interesante.
Las estrellas no mostraban su tez.

Pero esa chica hermosa,
me regalaba una sonrisa,
una gran ilusión…

Abría mi corazón,
volvía a soñar en las lides
del amor…

La noche se hizo
extremadamente corta,
necesitaba más tiempo para amarla...

Como recuerdo aquella noche,
la incesante y fría lluvia de febrero,
como laceraban insistentemente
nuestros cuerpos a la hora de huir.

Me sentía como un niño, moría de frío,
busqué en su cuerpo un refugio,
sin imaginar que efectivamente,
me enamoraba de mi gran amor.

Luego mi corazón no puede callar,
los latidos tan intensos y sinceros,
para esa nena, amor de mi vida,
nació aquella noche de febrero.

Mi sentir es felicidad de muy alta
calidad y mucha entrega.
Amor que su curso en la trascendencia.

De un amor para la posteridad,
Hermoso amor que nace a los catorce días
de febrero de dos mil seis en la noche lluviosa.

Las lluvias de febrero aún nos tocan
Con toda su armonía y pasión fugaz…
Pero en frecuencias muy altas.

Somos dos corazones que se fusionan,
dos corazones que siguen latiendo.
¡Vaya con que intensidad!

Que siguen soñando,
que siguen abrazados,
que vuelan por aires refinados…

Que se restablecen minuto a minuto,
como el ave fénix con tesón.
Es un amor nacido, duradero…
Que Logra llenar nuestro tiempo.

Con toda intensidad…
¡Amor de febrero!
Que se alimenta,
de la lluvia torrencial
y la luz de las estrellas
enamoradas, que nos dan
su luz de confianza…
Dulce lluvia de febrero…

Fernando Enrique Zárate Ángel -Colombia-

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