Vaya, vaya,
aquí no hay playa,
solo un gran monte
que atisbo en el horizonte,
en plena naturaleza
donde se ve de lejos,
su realeza.
Veo multitud de caminos,
o eso es lo que atino,
podrían ser senderos
donde circulan los carneros
en plena libertad
a su voluntad.
Bajo de mi coche
en plena noche,
busco una linterna
y me fijo que en mi pierna,
sube una araña
típica de esta montaña,
que me deja paralizado
con un sudor helado.
Vista mi frialdad,
el arácnido se va,
para mi es un suspiro,
solo falta que me encuentre
a un vampiro.
Veo muchos murciélagos,
con la humedad del lago,
empiezan a comer insectos
con la luz de la linterna
su vuelo proyecto.
Llego a la base,
pase, lo que pase,
zigzagueando caminos
en busca de mi destino,
también cruzó algún río
donde me muero de frío,
pues con bajas temperaturas
a estas alturas,
bajo la atenta mirada de la luna
que es quien me acuna.
Frente a un lago
la luz apago,
y empiezo a dormir
para el frío resistir.
JAUME ALEGRE LASTERRA -Barcelona-
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