(EN EL ALBERGUE)
El capullo de mi cuerpo se abre a tu verdad.
Me seduce el alboroto de tu palabra.
Ella me fascina cuando salta sobre esta cama
de sábanas ajadas.
Sólo porque te amo
escucho tu lengua ardiente y extraviada.
Sólo porque te amo
participo de tus rituales de guerra.
En este lugar
pesan las revueltas de mi país
y tu dulzura hierve en mi garganta
como los ajíes de mi preferencia.
Son dones del amor
que permanecen mientras paladeo tu piel.
En aquella tardecita
sentí el olor mareante del entusiasmo.
Perpleja por lo incomprensible
celebré la liturgia, el devaneo del amor.
Ahora estoy callada,
atónita al oír tu empeño trágico,
tu juego que ignora
que al final,
los hombres de la derrota
no cuentan.
De “El filo de la grieta”
Sin palabras
La muerte no vino esta vez
pero sí el dolor
que como herida de vidrio
encarnece,
se clava,
ensucia.
Es un punto ciego,
una verdad
que hace fluir delirios de piedra.
Y yo grito mi hueso.
Traerse por la vida,
no es inventar la pólvora,
Mi cuerpo se ha humedecido
junto a los nombres que busco,
busco.
El dolor
está siempre en el lado propio,
sin otros.
La vida cuajada en la carne.
No hay espejismo ni oasis
en esa tierra de nadie.
De “El revés de la luz”
Carmen
(Salen las cigarreras a la plaza seca del pueblo)
El pantano de los sueños
en cada cabeza
y en los sueños de Mérimée.
Carmen, canto,
música,
ritmo,
provocación,
de la sensualidad.
Mira cómo te miran.
Son soldados y te quieren encadenar.
Carmen, cuerpo,
brazos,
baile,
contoneos del engaño.
Todos te quieren para sí.
Carmen, ímpetu,
libertad bruja,
ladrona,
primitiva.
Todos te quieren para sí.
Carmen, ojos,
pasión,
ansia de vida,
misterio,
Todos te quieren para sí.
Carmen, nómada,
huidora,
infiel,
pura de libertad.
Todos te quieren para sí.
Carmen, tierra,
corazón,
disfrute,
cadenas rotas.
La muerte te quiere para sí.
De “De claros y de sombras”
ESTELA BARRENECHEA -Argentina-
Compartida por Rolando Revagliatti
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