domingo, 19 de agosto de 2018

EL VIUDO


Al hueco que dejo se van mis brazos,
a la sustancia yerta en escapada.
Aúlla el corazón de madrugada
sangrado por imágenes y hachazos.

Se fue, se fue, se fue. Quedó encendida
su imagen persistente como un clavo.
Recojo añicos. Lavo, lavo, lavo
la trama que cosimos a la vida.

Si yo pudiera reparar relojes
y noches arrancadas de almanaques,
te seguiría intrépido hasta el hades.

Tan sólo evito que te me deshojes,
que nunca te me duermas ni te aplaques,
que el nido puebles de mis soledades.

Jorge García de la Fe

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