Un día, pagaré por mis pecados
porque el dolor no puede durar tanto,
pero, no es el Juicio lo que temo...
nadie puede detener mi tiempo
no reniego de mi calvario,
temo, tener que pagar por tus besos...
y querer seguir pagando.
Cuando llegue ese dia, estaré solo
porque te amé, como aman los locos
con un amor desequilibrado,
incliné la balanza hacia mi lado,
te amé del mismo modo
en que yo quiero ser amado.
Sabía que eras distinta...
ya que tu amor no era tan egoísta
aunque al amar... me hiciste daño
impugnando así mi pasado
en un acto de justicia
por el que siempre merecí ser juzgado.
Quizá, cuando al fin muera
se mueran conmigo las penas
que te he ido dejando...
que nunca borré de tus labios
¡ay!, ¡qué dulce sería la condena
si en tu boca fuera condenado!,
pero no hay juez en la tierra
que se quiera burlar tanto.
Luis Maria Saiz Laso
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