Soy
este despertar de promesas
la silente caravana
de presagios.
Mañana vendrán
los testigos de mis días
a recoger
la vertiente de tu voz.
Serenamente
confluiremos en los efluvios cautivos.
Vagaremos
exhaustos de la prisa,
del temor de tus cansadas manos.
Seremos peregrinos
anclando en desconocidas rutas.
Los resplandores
-ajados de sonrisas-
mitigarán mi canto,
poblando de miel, de caricias ansiadas,
el renacer de tus palabras.
ZAIDA JUÁREZ -Argentina-
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