Callado,como los cementerios callados
cruelmente dolido
me faltan lágrimas
sobrándome llantos.
No hay credo alguno
para tanto dolor
ni Dios que me arrastre
implorándome el perdón.
No hay vidas suficientes
que me devuelvan tu sonrisa
ni la sorpresa de su vida
que por vivir moriría
su existencia por la mía.
No hay demonio alguno
que vender mi alma por su alma
infantilmente marchita.
No, no hay bondades
suficientes en el mundo
para sostenerla de nuevo en mis brazos.
No hay muertes suficientes
que me lleven de repente
a su existencia que fue mi vida.
No, no hay lágrimas, mi niña
para llorarte toda la vida.
KARLA MARTIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario