viernes, 24 de agosto de 2018

349


Tiempo de tormenta,
en la resaca
de la oscura madrugada,
el tic-tac del reloj
rasga el silencio,
como un trueno
de eco contra eco...
taladrando.
No pueden los sueños silenciarlo,
aunque pinten de colores
las más sanas intenciones
de cantar para acallarlo,
con las ganas misteriosas
amigando esos diez dedos
enfrentándose entre sí,
en algún juego imposible
de cinco contra cinco.
Y si es loco pensarlo,
desquiciado es razonarlo,
el silencio sin ocupar espacios
poco a poco
de todo se hace dueño
y el cerebro
en su barullo avisa,
que un torrente de latidos
está avanzando,
aunque no haya
corazón que los reciba...
ni un adiós
donde puedan derramarse.
Tiempo vano, un sinsentido,
cuando nadie lo transcurre
de un tirón sin detenerse,
para unir sus dos extremos
en lo único posible,
cualquier lazo que amalgame
una vida dentro de otra
para hacerla más tangible,
perdurable entre lo vivo...
que el olvido no disipe.

José Luis Gareis -Argentina-

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