Nada me aflige ya. Estoy contigo ,
entre tu boca y tus abrazos confundida.
Nada me aparta de tu piel mi dulce amigo.
Solo dame el licor de nuestras vidas:
¡Levántate para ofrecerme vino!
Mi cuerpo es un deseo sin medida
Y se escurre en amor como un olvido.
Muerde mis labios con tu dulce herida.
¡Derrámame tu vino!
Dame tu boca tibia en dulce beso
Con ese gusto a uvas y a pecado.
Abre mi cuerpo todo, eres destino,
mira mi bien: el día se ha plegado
sobre la calidez de los caminos.
Y en una lluvia azul te has derramado
¡Regálame ese vino!
MARÍA ITZA (ARGENTINA)
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