LA FUENTE
Entre la fuente y la mar
yo me quedo con la fuente
y su hilito de agua dulce,
y no es desprecio a la mar
ni a mis sueños marineros;
es que en lo espectacular
nunca encuentro, ni he encontrado,
lo que yo suelo encontrar
en lo íntimo y pequeño,
y que está en la fuente
y su hilito de agua dulce,
y no está, para mi,
en la hipnótica y asombrosa
inmensidad de la mar.
POR FIN
Por fin,
¡oh sí!,
nuestras almas,
totalmente desnudas,
y más allá del peso
del hueso y de la carne,
se encontraron en un rayo de luz,
y viajaron por siempre
en la nave transparente
y eterna del amor.
JUAN CERVERA -México-
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