La luz de las velas
alumbra nuestra cara
en esa hermosa noche
donde saboreábamos
una cena
celebrando mi regreso
después de unos días de ausencia.
Entre bocado y bebida
nos mirábamos y sonreímos..
Nuestros ojos parecían
tener diamantitos acumulados
a punto de resbalar por el rostro
y me dije:
¿será quizá que pensamos
en los años perdidos
entre orgullos,
gritos a corta distancia
y poca felicidad?
¿será tal vez el deseo de que renazca nuestro amor
en el invierno de nuestra vida...?
Después de cenar nos abrazamos como si fuéramos novios,
no, no había llanto
Era tan sólo las velas
que hizo nuestros ojos brillar...
A partir de esa noche,
igual...! todo sigue igual...!
sólo de mi parte mucha ternura respeto y comprensión...
KARO ALAN
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