miércoles, 20 de agosto de 2014

¡YA NO ERES NADA!


También mis ojos con sabor salino
en un rítmico compás
en la cacofonía de sus arcos
cantan que no quieren ser tuyos,
ya achicaron las lagrimas
en el sigilo del aire
y levantaron el vuelo,
aún traen sangre del pugilato
golpeados por noches espirituales,
poemas que revelan
cultivos de arces y víboras,

pero yo he adjurado
que ya mis horas cercadas
en las fabulas de tu boca,
orgullosas y feroces
no abarcan mi trastorno,
que en las oscuras
paredes de tu templo
tu fruto de marfil
es piedra que se agrieta,
que no es ya testigo
del enjuague de mis lloros,
que vuelan mis palabras
en largos arrullos
invisibles
a tu corazón marmóreo,

son soplos de sueños
que viven de puntillas
entre la luz de la luna y el alba,
pasan turbulentos
entre irascibles ahogos,

por tu placer olvidé la flor de lis,
el espíritu y la percepción,
y no me alcanzaba el consuelo
rodeado de feudos abatidos,
habilidosa me consagrabas
entre tus senos
con una experiencia glacial,

contra el tormento,
ni sangre, ni lágrimas,
ni delirio, ni pasiones
vivirán al final la parábola,
ni crucificado en tus mismos ojos
la mirada de amante,
ni recitaré, ni declamaré
ni consolaré.

Manuel Vílchez García de Garss

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