Una montaña de caricias
un acantilado de siluetas
colores prófugos
orillas descalzas
huecos acostados a la sombra
paréntesis de terciopelo
semillas decapitadas
ruinas hollín y cieno
una almohada para un soliloquio
campanadas para dos
ausencia de la ausencia
ráfagas de espuma
espigas de sienes plateadas
un tren de letras y escombros
ojos que anochecen
un mar de sargazos.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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