martes, 5 de agosto de 2014

UN ROSARIO Y UNA ROSA


Las cuentas del rosario
quedaron solitarias
encierran en ellas
mis rezos y mis ruegos

que noche a noche
elevaba en plegarias
pidiéndole al cielo
que ya te traiga.

Mi espera se viste de luto
o quizás sea mi alma
que ya no tiene esperanza
de que alguna vez vendrás.

Junto a mi sarta
de negro reluciente
descansa la rosa
que de roja se tornó negra.

Enlutada se ha quedado
soportando las inclemencias
de este sino que nos separa
de tu mundo al mío.

Aquel que estaba tan unido
y ahora con lágrimas ennegrecidas
llora entre oraciones y súplicas
que no deje de ser tuya.

Diana Chedel -Argentina-

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