Un agosto otoñero,
nos ha quitado el Sol del verano.
Donde el paragüero,
del agua se halla inundado.
Nadie esta moreno,
nos parecemos a escandinavos.
Luciendo cuerpos,
celulíticos y bien blancos.
Meses de aguaceros,
con nubes negras de grandes llantos,
Hacen que esqueletos,
disimulen con prendas sus fallos.
Un agosto otoñero,
un verano de nubes y claros.
Han dejado un terreno,
lleno de algunos desesperados.
Que con breve lucero,
corrieron tras él y su paso.
Esperando un moreno,
que al instante se acabó mojando.
El otoño veremos,
riéndose de rostros pálidos.
Y nieve veremos,
en nuestros espejos nevados.
Ricardo Campos Urbaneja -Irún-
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