A Maily Esparza
El sol se despidió a regañadientes.
La luna, con tono imperioso, se impuso.
Dios sujetó el sol y la luna,
Prosiguiendo los dos su curso,
Hacia un término fijo.
Algunas facciones recientes
De una transeúnte tan inocente y decente;
Dulce compañía me hicieron.
Con tiritas de su ternura,
Tapó las brechas de mi tristura.
Entre el ayer y el hoy
Pocas sonrisas,
Mucha simulación,
Y demasiado tedio.
¿Por qué tu Edén mandó recluirme
En este Erebo de claras tinieblas?
Rachid Boussad
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 35
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