miércoles, 20 de agosto de 2014

PRÓLOGO


Tengo una sonrisa que nace
en la primera falange de tu dedo más pequeño
y que acaba justo en medio de mi pecho,
un suspiro profundo, casi eterno,
que arrancó  hace ya tiempo
en una estación llamada deseo
y un sueño tan liviano como etéreo
que te sueña desde mucho antes de conocernos.

Leandro Murciego

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